Una ola de calor severa no deja nada que fotografiar. Ninguna estructura se derrumba, ningún camino se destruye, y los formularios de evaluación de daños que guarda su director de manejo de emergencias no tienen una línea que encaje con lo ocurrido, lo cual explica en parte por qué un evento que mata a varios cientos de personas en una semana puede pasar sin una declaración federal, sin un grupo de trabajo y sin un solo puesto de comando unificado. Este artículo explica cómo se cuentan las muertes por calor y por qué los conteos no coinciden, qué encontraron los eventos bien estudiados de Chicago, Europa occidental y Columbia Británica sobre quién muere y dónde se le encuentra, qué logran realmente los centros de enfriamiento, y cómo incorporar el calor a un plan que su agencia ya mantiene.
- Un peligro que no daña nada
- Chicago, julio de 1995: 465 certificadas y 739 en exceso
- Mortalidad en exceso y por qué dos cifras honestas no coinciden
- Europa 2003, y la respuesta que Francia construyó después
- Quién murió, y dónde fue encontrado
- Centros de enfriamiento y quién llega realmente a ellos
- Qué le hace el calor al propio sistema de respuesta
- Cómo incorporar el calor a un plan que usted ya tiene
- Qué hacer en su agencia
- Puntos clave
Un peligro que no daña nada
Casi todo mecanismo que el manejo de emergencias en Estados Unidos usa para reconocer un desastre está calibrado para el daño físico. Los equipos locales de evaluación de daños (damage assessment) cuentan viviendas destruidas y con daño mayor, el estado consolida esos conteos, y la solicitud de una declaración de desastre mayor bajo la Ley Stafford (Stafford Act) se construye alrededor de lo que un gobernador puede documentar en estructuras, infraestructura pública y costos de respuesta. Una ola de calor no produce nada de eso, porque los edificios quedan intactos y las vías permanecen abiertas, de modo que el trámite que normalmente convierte una semana mala en un incidente declarado no tiene de dónde asirse.
Las muertes también se dispersan de una manera que anula los disparadores habituales. En lugar de llegar en un solo lugar y un solo momento, se acumulan a lo largo de cinco o seis días en toda un área metropolitana, un apartamento a la vez, sobre todo entre personas que ya eran de edad avanzada o padecían enfermedades crónicas y cuya muerte será certificada individualmente por un médico forense o un coroner que trabaja a partir de las circunstancias y no de una escena. Nadie queda parado frente a un montón humeante, ningún incidente recibe nombre el día en que ocurre, y el total solo se hace visible semanas después, cuando alguien lo suma.
La consecuencia es un vacío real de autoridad y de financiamiento. Las medidas de protección de emergencia (emergency protective measures) son la categoría de Asistencia Pública (Public Assistance) que cubriría, por ejemplo, la apertura y el personal de centros de enfriamiento si existiera una declaración vigente, pero una declaración solo por calor ha sido poco frecuente, y en 2024 una coalición de organizaciones ambientales y laborales pidió formalmente a FEMA que tratara el calor extremo y el humo de incendios forestales como eventos que califican bajo la Ley Stafford. Consulte el registro actual de declaraciones de FEMA y la Guía vigente del Programa y Política de Asistencia Pública para saber en qué quedó ese proceso en lugar de fiarse de este resumen, y revise el código de su propio estado para saber qué puede habilitar localmente una declaración de emergencia de un gobernador o de un presidente de condado, porque en la mayoría de los eventos de calor esa declaración estatal o local es la única que va a obtener.
Chicago, julio de 1995: 465 certificadas y 739 en exceso
Chicago fue golpeada a mediados de julio de 1995 por una masa de aire cálido y húmedo que produjo una lectura de 106 grados Fahrenheit en el aeropuerto de Midway el 13 de julio, con valores de índice de calor muy por encima de esa cifra y mínimas nocturnas que se mantuvieron en los ochenta grados durante varias noches seguidas. Fallas eléctricas en partes de la ciudad quitaron el aire acondicionado a quienes lo tenían, la presión del agua bajó donde se habían abierto hidrantes, y los servicios de urgencias empezaron a entrar en desvío (bypass) a medida que subía el volumen de ambulancias. La postura pública inicial de la ciudad, documentada en el libro de Eric Klinenberg Heat Wave: A Social Autopsy of Disaster in Chicago (University of Chicago Press, 2002), fue poner en duda si las muertes reportadas eran realmente muertes por calor.
La Oficina del Médico Forense del Condado de Cook (Cook County Medical Examiner’s Office) certificó 465 muertes relacionadas con calor para la semana del 14 al 20 de julio de 1995. La capacidad de almacenamiento de la oficina se agotó, se trajeron tráileres refrigerados para conservar los cuerpos, y las familias esperaron días para las autopsias y las entregas. Por separado, Whitman y sus colegas publicaron un análisis en el American Journal of Public Health en 1997 que comparó las muertes observadas en Chicago durante esa misma semana con el número esperado según los años previos, y estimaron aproximadamente 739 muertes en exceso. Esas dos cifras difieren en más de la mitad, y ambas son correctas para lo que miden.
El mismo análisis reportó que las tasas de mortalidad fueron más altas entre los residentes de mayor edad y entre los residentes negros de la ciudad, un patrón que reaparece en eventos de calor posteriores en otros lugares. Lo que convirtió a Chicago en el caso de referencia no fue el tamaño de la cifra, sino el hecho de que fue estudiado a fondo después, por un médico forense que llevó registros cuidadosos, por epidemiólogos federales que hicieron un estudio de casos y controles sobre quién murió y por qué, y por un sociólogo que recorrió de nuevo los vecindarios. La mayoría de los eventos de calor en Estados Unidos no reciben esa atención, lo que significa que la ausencia de una cifra documentada en su propia jurisdicción probablemente refleja una ausencia de investigación, no una ausencia de muertes.
Mortalidad en exceso y por qué dos cifras honestas no coinciden
Los conteos certificados provienen de los certificados de defunción. Un médico forense o un coroner decide que el calor causó o contribuyó a una muerte particular, por lo general a partir de una temperatura corporal medida cerca del momento de la muerte, el estado del cuerpo, la temperatura ambiente en el lugar donde se encontró a la persona, y la exclusión de otras causas. La Asociación Nacional de Médicos Forenses (National Association of Medical Examiners) ha publicado criterios para esta determinación, y las jurisdicciones los aplican de manera desigual. Una persona frágil de 84 años con enfermedad cardíaca que muere el cuarto día de una ola de calor en un apartamento a 95 grados puede ser certificada como muerte por calor en un condado y como muerte cardíaca en el condado vecino, y si el cuerpo no se encuentra durante una semana, la temperatura del ambiente en el momento de la muerte ya no se puede conocer.
La mortalidad en exceso (excess mortality) sigue un enfoque distinto y no requiere que nadie decida la causa de una muerte individual. Los analistas modelan el número de muertes esperadas en una población durante un período dado a partir de años anteriores, ajustado por tendencia y estación, y luego restan esa expectativa de las muertes realmente observadas. El resultado capta las muertes cardiovasculares y respiratorias que el calor precipita sin que aparezcan nunca en el certificado, razón por la cual las cifras en exceso casi siempre son mayores que las certificadas. El método es sensible a las decisiones metodológicas, incluidos qué años de referencia se usan, cuánto tiempo después del calor se incluye en la ventana, y si se aplica un ajuste estacional, de modo que dos equipos competentes que trabajan sobre el mismo evento pueden publicar cifras distintas.
El otro debate que recorre esta literatura tiene que ver con el desplazamiento de mortalidad, a veces llamado harvesting, es decir, la pregunta de cuántas de las personas que murieron durante el calor habrían muerto de todos modos en las semanas siguientes. La manera de resolverlo es revisar si las semanas posteriores al calor muestran un déficit de muertes, y en los eventos más grandes estudiados ese déficit explica solo una parte del exceso. Cuando usted publique una cifra para su propia jurisdicción, publique el método junto con ella, porque un lector que vea 465 en un documento y 739 en otro sin explicación alguna va a concluir que alguien está mintiendo.
Un conteo certificado responde a la pregunta de cuántas muertes individuales atribuyó un funcionario al calor, y está limitado por la capacidad investigativa de la oficina que certifica. Una estimación de mortalidad en exceso responde a la pregunta de cuántas personas más murieron durante el evento de las que habrían muerto de otra manera, y es una estimación producida por un modelo con supuestos incorporados. Ninguna de las dos es la cifra verdadera, y ninguna debería publicarse sin un rango de fechas, sin decir quién la produjo, y sin una línea que indique cuál de las dos es.
Europa 2003, y la respuesta que Francia construyó después
Europa occidental fue golpeada por una ola de calor prolongada durante las primeras tres semanas de agosto de 2003, y las estimaciones de su costo varían más que las de cualquier otro evento tratado aquí. Robine y sus colegas publicaron un análisis en Comptes Rendus Biologies en 2008 titulado “Death toll exceeded 70,000 in Europe during the summer of 2003”, que cubre 16 países a lo largo de una ventana veraniega larga. Las estimaciones que circularon en 2003 y 2004 fueron considerablemente más bajas, del orden de 35.000 en un conjunto más pequeño de países, y las dos cifras difieren porque cubren países, rangos de fechas y líneas base distintas, no porque un lado haya contado mal. Para Francia en particular, un análisis preparado para el gobierno francés por investigadores del INSERM situó el exceso en aproximadamente 14.800 muertes durante las primeras tres semanas de agosto de 2003.
Francia en agosto es un país de vacaciones, y el momento importó. El personal hospitalario estaba en niveles de verano, muchos médicos estaban de vacaciones, las familias habían salido de las ciudades, y una gran parte de quienes murieron eran personas mayores que vivían solas en apartamentos bajo techos de zinc en París y otras ciudades. La capacidad de las morgues en la región parisina se vio superada, y se usaron instalaciones refrigeradas fuera de la ciudad para conservar cuerpos mientras se localizaba a las familias. La atención pública llegó aproximadamente una semana después de iniciado el evento, y el director general de salud renunció posteriormente.
Lo que siguió es el sistema nacional de respuesta al calor más completo que se haya construido. Francia estableció un plan nacional de calor con niveles de alerta graduados vinculados a un sistema conjunto de aviso meteorológico y sanitario, con umbrales fijados por región y no por una sola temperatura nacional, e impuso a los alcaldes la obligación legal de mantener un registro de residentes mayores y con discapacidad en situación de aislamiento que consienten en ser inscritos para poder ser contactados durante una alerta. Los hospitales planifican una capacidad de sobrecupo (surge) para el verano, y se exigió a las residencias de adultos mayores que ofrecieran una sala con enfriamiento. Verifique los requisitos franceses vigentes con las autoridades francesas y no con este resumen, porque el plan se ha revisado repetidamente desde 2004, pero el principio de diseño se traslada bien: la alerta tiene que identificar a personas nombradas de las que alguien es responsable de llamar.
Quién murió, y dónde fue encontrado
Semenza y sus colegas publicaron un estudio de casos y controles sobre las muertes de Chicago en el New England Journal of Medicine en 1996, comparando a personas que murieron por calor con vecinos vivos de edad y ubicación similares. Vivir solo, no salir de casa a diario, estar confinado a la cama y carecer de transporte se asociaron con mayor riesgo. Tener un aire acondicionado en funcionamiento en el hogar fue el factor protector más fuerte, y las otras asociaciones protectoras fueron tener contacto social, tener transporte disponible, y visitar un lugar con enfriamiento durante el calor. Ese es un hallazgo a nivel individual proveniente de una comparación controlada, y es la pieza de evidencia más directamente aplicable de todo el tema.
El libro de Klinenberg llevó la pregunta al nivel del vecindario, comparando áreas comunitarias adyacentes de Chicago con niveles de pobreza similares y proporciones similares de residentes mayores pero tasas de mortalidad marcadamente distintas, y argumentó que las diferencias en la vida de calle, los locales comerciales ocupados y si las personas mayores tenían razones y rutas seguras para salir del apartamento explicaban parte de la brecha. También documentó a personas que mantenían las ventanas cerradas y se negaban a abrir la puerta a desconocidos por miedo al crimen. Su explicación a nivel de vecindario es una interpretación sociológica que otros académicos han discutido, así que la presento como su análisis y no como un hallazgo asentado, mientras que los factores de riesgo individuales del estudio de casos y controles se sostienen por sí solos.
El patrón se repitió en Columbia Británica durante la cúpula de calor (heat dome) de finales de junio de 2021, cuando el pueblo de Lytton alcanzó 49,6 grados Celsius el 29 de junio y se incendió al día siguiente. El Servicio de Forenses de Columbia Británica (BC Coroners Service) identificó 619 muertes relacionadas con el calor entre el 25 de junio y el 1 de julio de 2021, y un panel de revisión de muertes reportó en junio de 2022 que la abrumadora mayoría de esas personas murió en interiores, en residencias privadas sin enfriamiento adecuado, que la mayoría eran adultos mayores, que muchos vivían solos, y que las condiciones de salud crónicas eran comunes entre ellos. Oregón y Washington reportaron cada uno aproximadamente cien muertes por calor del mismo sistema climático, con conteos revisados a medida que se cerraban las investigaciones, así que use la cifra actual publicada por la autoridad de salud de cada estado y no la cifra que salió en las noticias esa semana.
Centros de enfriamiento y quién llega realmente a ellos
Abrir centros de enfriamiento (cooling centers) es la respuesta local estándar en Estados Unidos, y vale la pena hacerlo, pero el registro de los eventos estudiados muestra que las personas que murieron no eran las personas que los usaban. Llegar a un centro de enfriamiento requiere saber que existe, poder salir físicamente de la vivienda, tener cómo transportarse hasta allí, y estar dispuesto a dejar atrás un hogar, una mascota y un conjunto de pertenencias. Esos requisitos filtran casi exactamente a la población que la epidemiología identifica como de mayor riesgo, que es el adulto mayor frágil y aislado, sin carro y sin nadie que lo revise.
El horario es el segundo problema estructural. Muchas jurisdicciones operan centros de enfriamiento en horario de oficina en bibliotecas, centros para adultos mayores y edificios recreativos, y los cierran a media tarde. El cuerpo humano depende de noches más frescas para disipar el calor acumulado, y los eventos de calor con mínimas nocturnas altas son consistentemente los más mortales, de modo que una instalación que cierra a las cinco de la tarde no aborda la exposición que realmente está matando a la gente. Phoenix y las jurisdicciones circundantes del condado de Maricopa han avanzado hacia horarios más largos y capacidad nocturna mediante una red coordinada de alivio de calor con sitios de hidratación, descanso y enfriamiento operados por organizaciones sin fines de lucro y municipalidades, que es un modelo útil de leer antes de escribir el suyo.
Dado que un aire acondicionado en funcionamiento es el factor protector más fuerte en el estudio de Chicago, las intervenciones que ponen o mantienen el enfriamiento dentro de la vivienda de una persona merecen al menos tanta atención de planificación como los centros. Eso incluye la política de desconexión de servicios públicos, que los reguladores de Arizona endurecieron con una moratoria de desconexión durante el verano tras una muerte ampliamente reportada luego de una desconexión, los programas de weatherization (mejora del aislamiento térmico) y distribución de aires acondicionados de ventana, y las normas en residencias de asistencia y centros de cuidado licenciados que exigen espacio con enfriamiento y energía de respaldo. Consulte a la comisión de servicios públicos de su propio estado y a su agencia estatal de licenciamiento sobre lo que aplica actualmente, ya que estas normas varían por estado y cambian.
Cuando su agencia anuncie un centro de enfriamiento, alguien debería poder responder, en una sola frase, cómo llega una persona sin carro, con movilidad limitada y sin un familiar cercano desde su apartamento hasta ese edificio y de regreso. Si la respuesta es que llama a un número, pruebe ese número durante el evento de calor y registre cuánto tarda en llegar un traslado. Si no hay respuesta, el centro atenderá al público que puede movilizarse por su cuenta y la población identificada en la literatura de casos y controles se quedará en casa, que es donde ocurrieron las muertes en Chicago, Francia y Columbia Británica.
Qué le hace el calor al propio sistema de respuesta
Las olas de calor generan un sobrecupo (surge) de servicios médicos de emergencia (EMS) que llega con una forma específica: una línea base de llamadas que sube a lo largo de los días en lugar de un pico en una hora, con peso hacia quejas cardíacas, respiratorias y de estado mental alterado en pacientes mayores, y llamadas de agotamiento por calor y golpe de calor de trabajadores al aire libre que se suman por las tardes. Los servicios de urgencias se llenan, los retrasos de entrega de pacientes se alargan, las unidades se acumulan en los hospitales, y el sistema pierde horas de unidad por el tiempo de espera justo cuando el volumen de llamadas está subiendo. Cualquier jurisdicción cuyo plan de sobrecupo suponga un pico corto y agudo debería revisar si eso se sostiene al cuarto día.
La capacidad del médico forense o del coroner falla temprano y en silencio. El condado de Cook se quedó sin espacio en 1995, la región parisina se quedó sin espacio en 2003, y el BC Coroners Service tuvo que instaurar un proceso de revisión después. La capacidad de almacenamiento, los contratos de transporte, investigadores adicionales, y un plan para la notificación a las familias cuando los cuerpos se descubren días después de la muerte son todas cosas que hay que resolver por escrito antes de la semana en que se necesitan, porque la alternativa son tráileres refrigerados conseguidos por teléfono mientras las cámaras de noticias observan.
Los socorristas también están en riesgo. El equipo de combate de incendios estructural es una barrera de vapor, y los requisitos de rehabilitación (rehab) construidos sobre supuestos de clima frío no encajan con un incendio de julio a 98 grados con 60 por ciento de humedad. La otra exposición que vale la pena planificar es la combinación de una ola de calor con un corte de energía prolongado, que Brian Stone Jr. y sus colegas del Georgia Tech modelaron en Environmental Science and Technology en 2021 para varias ciudades estadounidenses, estimando que un apagón de varios días durante una ola de calor empujaría a una proporción muy grande de la población de una ciudad de clima cálido hacia una enfermedad por calor que requiere atención. Son estimaciones modeladas y no conteos, y las cito como un escenario que vale la pena ejercitar y no como una predicción, porque el acoplamiento entre falla de la red eléctrica y calor es la vía plausible de pasar de varios cientos de muertes a varios miles.
Los valores del índice de calor (heat index) del Servicio Meteorológico Nacional (National Weather Service, NWS) suponen sombra y viento ligero, y la luz solar directa puede sumar hasta 15 grados Fahrenheit al valor efectivo, así que el número del pronóstico no es el número en el que trabaja su personal. Las decisiones operativas de trabajo y descanso deberían usar la temperatura de bulbo húmedo y globo (wet bulb globe temperature, WBGT), que tiene en cuenta el calor radiante, la humedad y el viento, y que es lo que usan las fuerzas armadas y la mayoría de las asociaciones atléticas estatales de escuelas secundarias para restringir las prácticas. Si su departamento fija los disparadores de rehabilitación solo por el índice de calor, los está fijando por un número a la sombra para personas que están al sol con equipo de protección estructural.
Cómo incorporar el calor a un plan que usted ya tiene
El calor pertenece a la identificación de peligros y evaluación de riesgos (hazard identification and risk assessment) que encabeza su plan local de mitigación de peligros, y esto no es un asunto de trámite. La elegibilidad para financiamiento federal de mitigación generalmente depende de que el peligro aparezca en un plan aprobado, lo cual es lo que hace que proyectos de dosel arbóreo, techos frescos, weatherization y centros de resiliencia comunitaria se puedan argumentar como mitigación y no como mejora municipal general. Los programas federales de subvenciones de mitigación han cambiado sustancialmente en los últimos dos años, así que pregúntele a su oficial estatal de mitigación de peligros qué está abierto actualmente y qué proyectos de calor se han financiado realmente en su estado, en lugar de presupuestar contra el nombre de un programa que usted recuerda.
La mitad operativa del trabajo es un anexo basado en disparadores vinculado a productos que su agencia ya recibe. Averigüe con la oficina local de pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (National Weather Service) qué criterios usan para los avisos y alertas de calor en sus condados, cómo muestra su zona el producto de pronóstico HeatRisk de los CDC y el NWS, y quién en su agencia recibe esos productos a las dos de la madrugada de un sábado. Luego escriba qué pasa en cada nivel: quién abre qué, quién llama a quién, qué registro de residentes en riesgo se trabaja, quién notifica a los centros de cuidado licenciados, y qué dice el mensaje público sobre el enfriamiento nocturno en lugar del enfriamiento diurno.
Las normas ocupacionales sobre calor son un área activa que hay que seguir. OSHA publicó una propuesta de regla federal de prevención de lesiones y enfermedades por calor en 2024 y el proceso reglamentario ha continuado desde entonces, mientras que California, Oregón, Washington, Maryland, Minnesota y Colorado han adoptado requisitos estatales de alcance variable, así que verifique qué aplica a sus propios empleados y a los contratistas que trabajan en los proyectos de su jurisdicción con la oficina de su plan estatal o directamente con OSHA. Varias ciudades, incluidas el condado de Miami-Dade y Phoenix, han creado puestos u oficinas dedicadas de oficial de calor (heat officer) desde 2021, lo cual vale la pena saber sobre todo porque indica que alguien en esas jurisdicciones contestará el teléfono si usted llama a preguntar cómo construyeron su programa.
Qué hacer en su agencia
- Pida a su jefe de operaciones de EMS o a su oficial de control de calidad que extraiga los datos de despacho y atención de pacientes de los últimos tres meses de junio, julio y agosto, que cuente las quejas relacionadas con calor y el volumen total de llamadas por día, y que identifique en qué día de un evento de calor de varios días el sistema realmente empezó a saturarse.
- Pregunte por escrito a su coroner o médico forense del condado cómo se certifica una muerte relacionada con calor en su jurisdicción, cuántas se certificaron en cada uno de los últimos tres años, y cuántos cuerpos puede almacenar la oficina antes de necesitar refrigeración externa.
- Obtenga la lista actual de centros de enfriamiento de quien la mantenga, compare la hora de cierre publicada con la mínima nocturna pronosticada para la noche más calurosa del verano pasado, y entregue el desajuste a su director de manejo de emergencias en un memo de una página.
- Agregue un punto a una agenda existente del comité local de planificación de emergencias o de una reunión de coordinación de seguridad pública: quién mantiene una lista de residentes en riesgo en esta jurisdicción, qué autoridad la respalda, y quién es responsable de llamar a las personas de esa lista durante una alerta de calor.
- Pida a su oficial de entrenamiento que confirme que el procedimiento operativo general (SOG) de rehabilitación del departamento nombra un disparador medible para la rehabilitación obligatoria en clima cálido, que la medición sea la temperatura de bulbo húmedo y globo y no el índice de calor a la sombra, y que un medidor de WBGT funcional esté realmente en una unidad.
- Llame a la oficina local de pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional y pida los criterios de aviso y alerta de calor usados para sus condados, y luego verifique con su supervisor de comunicaciones que esos productos lleguen a un oficial de guardia fuera de horario y no solo a una bandeja de entrada sin monitorear.
- Escriba un párrafo en el anexo existente de atención masiva o de salud pública de su plan de operaciones de emergencia que indique quién abre las instalaciones de enfriamiento, a qué hora cierran, cómo se provee el transporte, y si se aceptan mascotas y pertenencias personales.
Puntos clave
- El calor no produce estructuras dañadas, lo que significa que la maquinaria de evaluación de daños y declaración que convierte otros peligros en desastres declarados no tiene nada que medir, y las declaraciones locales y estatales suelen ser las únicas que una jurisdicción obtendrá.
- La Oficina del Médico Forense del Condado de Cook certificó 465 muertes relacionadas con calor para la semana del 14 al 20 de julio de 1995, mientras que Whitman y sus colegas estimaron aproximadamente 739 muertes en exceso para esa misma semana en el American Journal of Public Health en 1997, y las dos cifras difieren porque miden cosas distintas.
- Los conteos certificados dependen de la práctica investigativa de la oficina que certifica, y las estimaciones de mortalidad en exceso dependen de las decisiones sobre línea base y ventana temporal, así que toda cifra publicada necesita traer consigo su método, su rango de fechas y su fuente.
- Las estimaciones del costo de Europa occidental en 2003 van desde aproximadamente 35.000 en los conteos tempranos hasta más de 70.000 en el análisis de 2008 de Robine y sus colegas en Comptes Rendus Biologies, con la diferencia impulsada por los países cubiertos, las fechas y la línea base y no por un error, y el exceso nacional francés para principios de agosto de 2003 se situó en aproximadamente 14.800 según un análisis del INSERM preparado para el gobierno.
- El estudio de casos y controles de Semenza y sus colegas en el New England Journal of Medicine en 1996 encontró que vivir solo, no salir de casa a diario, estar confinado a la cama y carecer de transporte elevaban el riesgo, mientras que un aire acondicionado en funcionamiento, el contacto social y el acceso a un lugar con enfriamiento eran protectores.
- El BC Coroners Service identificó 619 muertes relacionadas con calor en Columbia Británica entre el 25 de junio y el 1 de julio de 2021, y su panel de revisión de muertes de 2022 reportó que la gran mayoría de esas personas murió en interiores, en residencias privadas sin enfriamiento adecuado, la mayoría adultos mayores y muchos viviendo solos.
- Los centros de enfriamiento sirven a personas que pueden trasladarse y que están dispuestas a dejar su hogar, lo cual excluye a buena parte de la población que la epidemiología identifica como de mayor riesgo, y los centros que cierran a media tarde no abordan las altas mínimas nocturnas que impulsan la mortalidad.
- Lograr que el calor se nombre como peligro en su plan local de mitigación de peligros es lo que hace que los proyectos de dosel arbóreo, techos frescos y weatherization se puedan argumentar para financiamiento de mitigación, y su oficial estatal de mitigación de peligros es quien sabe qué está abierto actualmente.
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